“Culturalmente (en Bolivia) somos un país que admira mucho a Chile”

martes, 29 mayo, 2018

Edmundo Paz Soldán es uno de los principales escritores bolivianos de las últimas décadas. En los años 90, varios libros atrás, fue parte del vistoso “McOndo”, el movimiento literario que buscaba una alternativa de inspiración urbana y global al realismo mágico de Gabriel García Márquez.

Hoy cree que en esa época, cuando el Mc que se refería a la cadena McDonald’s era símbolo de una juventud latinoamericana urbana y globalizada, parte de su generación “se obsesionó con el tema de la ciudad”.

Las nuevas plumas de la región, en cambio, ven que los límites urbanos y rurales son más difusos en el continente y están retomando, con nuevos enfoques, los temas tradicionales de la denuncia social, el abuso y la explotación.

Paz Soldán conoce bien el pulso de las letras en el continente.

Nacido en Cochabamba, enseña literatura latinoamericana en la Universidad Cornell, en el estado de Nueva York, desde hace 20 años. Llegó a Estados Unidos por una beca como futbolista y ha visto de cerca cómo cambió el clima para los latinos bajo el actual gobierno.
“Trump ha destapado ciertas pulsiones y hoy una mayoría blanca cree que tiene que recuperar a su país no solo simbólica, sino literalmente”, le dice a BBC Mundo.

“No solo son sospechosos los indocumentados, sino todos los inmigrantes. Yo he sido muy agradecido por las oportunidades que me ha dado Estados Unidos, pero me doy cuenta de que tenía una visión un poquito ingenua de un país donde ha habido muchos avances democráticos y que se ha presentado como una especie de modelo”

“Pero de pronto te das cuenta de que hay mucha intolerancia y que hay un buen sector que mira ‘en menos’ a los latinos, que los discrimina, los ha demonizado y los ve como culpables de los trabajos que se han perdido por la automatización”, apunta.

Los comentarios de Paz Soldán coinciden, por ejemplo, con la convocatoria a una “fiesta latina” con mariachis y tacos en Manhattan frente a la casa del abogado Aaron Schlossberg, quien fue grabado mientras reclamaba porque los trabajadores de un local de comida hablaban español.

“Lo menos que pueden hacer es hablar inglés”, criticaba Schlossberg mientras amenazaba con llamar a inmigración.
Heridas de guerra

Ganador, entre otros, del Premio Juan Rulfo y el Premio Naciones de Novela en Bolivia, Paz Soldán acaba de reeditar sus primeros relatos, publicados hace 28 años, en un libro llamado “Desencuentros”.

En uno de los cuentos, “Retrato de mujer mirando a la bandera”, un personaje femenino mira fijamente una descolorida bandera de Bolivia, “trapo sucio y viejo azotado tenazmente por el viento”.

-“Interesante vista”, dije.

-“Me recuerda a mi esposo”, dijo. “Murió en la Guerra del Pacífico, defendiendo a la patria”.

La Guerra del Pacífico ocurrió hace 109 años, y ella no aparentaba más de 20.

Algunas líneas más adelante, la mujer reafirma la tragedia de la guerra. Dice que ha perdido a su hermano en El Chaco. “Sonreí y me di por vencido. La guerra del Chaco había finalizado hace cuarenta y tres años”, remata el narrador.

No hay relación lógica entre la guerra y el tiempo en el cuento de Paz Soldán. Como no la hay necesariamente en la forma en que los conflictos marcan la memoria de los países.
Las dos grandes guerras de Bolivia

Las dos grandes guerras que enfrentó Bolivia en los dos últimos siglos por ejemplo, la del Pacífico, contra Chile, y la del Chaco, contra Paraguay, han tenido suertes muy distintas en la historia, la política y la psiquis boliviana, explica el autor.

Mientras la del Chaco (1932-1935) gatilló una revolución, la del Pacífico (1879-1883) abrió una herida que todavía no cierra.

“La Guerra del Chaco produjo en Bolivia una literatura tan cuestionadora, que de ahí surgió la generación que se articuló en torno al Movimiento Nacionalista Revolucionario que haría la revolución de 1952”, detalla el escritor, en referencia al movimiento político que, a lo largo de tres gobiernos, transformó Bolivia aprobando el voto universal, la estatización de la minería y una reforma agraria.

En El Chaco, Bolivia solo obtuvo un cuarto del boscoso y hostil territorio que disputaba a Paraguay, a costa de la vida de miles de soldados. Un conflicto que ha sido descrito como “inútil y sangriento”.

“El dolor de esa derrota produjo un cuestionamiento que alcanzó a los fundamentos”, dice Paz Soldán. “Se preguntaba el porqué”.

La pérdida de la salida al mar

El conflicto con Chile, en cambio, donde Bolivia perdió su acceso al mar a favor de Santiago, se analiza bajo otra luz, según el autor.

“Sí tenemos historias en cuanto a que nuestros gobernantes actuaron con desidia y dieron la espalda a la urgencia de tener una presencia fuerte en el Pacífico. Pero el cuestionamiento hacia Chile ha sido más fuerte que la autocrítica”.

La guerra del Pacífico enfrentó a Chile con Bolivia y Perú en un conflicto donde estaban en juego las riquezas salitreras de la costa de estos dos últimos países. En una campaña por tierra y mar, Chile se impuso militarmente y logró ampliar sus fronteras hacia el norte. Bolivia se quedó sin su único territorio litoral.

Los efectos del conflicto que se libró el siglo antepasado todavía son tema de debate en La Paz y en 2013, el presidente Evo Morales demandó a Chile ante la Corte Internacional de La Haya, con el afán de que Santiago se sentara a negociar la demanda boliviana por una salida al mar.

Cada uno de los hitos del proceso judicial internacional fue acompañado de una ofensiva comunicacional y en 2018, en medio de los alegatos de ambos países, el mandatario boliviano incluso participó en la recreación de una de las batallas de la Guerra del Pacífico.

“Es un tema curioso. Por un lado hay un consenso de que este es un gran trauma nacional y se lo vive como una gran injusticia. Pero en el trato personal, en cuanto a las manifestaciones culturales, somos un país que admira mucho a Chile. Nunca me prohibieron en el colegio leer a autores chilenos o hablar de la cultura chilena”, recuerda Paz Soldán.

Una herida abierta

“Pero a la vez está esta herida que pesa mucho en el imaginario nacional, que está ahí siempre presente, que es de hecho una de las cosas que nos une como país, es un mito fundacional que está en la psiquis de los bolivianos”, continúa el escritor boliviano.
Image caption El escritor cree que la herida que dejó la Guerra del Pacífico es una de las cosas que une a Bolivia como país.

“Hay ciertos temas que van y vienen, creo que desde mi infancia, pero la Guerra del Pacífico es una de nuestras constantes. Es un trauma muy actualizado, es un trauma que está muy vivo y no ayuda el hecho de que desde el punto de vista más político, diplomático, tenemos esta relación incómoda, desencontrada con Chile en los últimos años”.

Como escritor y académico experto en literatura, Soldán también repara en otra peculiaridad: “Es curiosa la cultura: nosotros por ejemplo tenemos muy buena literatura salida del otro gran trauma que ha sido la Guerra del Chaco, pero la Guerra del Pacífico no ha provocado mucha literatura. Y a ratos siento que es el discurso político el que se ha encargado de mantener más vivo el tema. Nuestro trabajo más fuerte, si ves el canon de la literatura nacional, gira en torno a la Guerra del Chaco”.

Con una demanda internacional pendiente, la Guerra del Pacífico es un tema de permanente análisis diplomático o jurídico a ambos lados de la frontera.

Pero en Chile también ha inspirado investigaciones y libros súperventas como “Un veterano de tres guerras” y “Servicio secreto chileno en la Guerra del Pacífico”, ambos de Guillermo Párvex, o “Huáscar”, de Carlos Tromben.

“En Bolivia hay un muy buen trabajo de historiadores y también de analistas políticos en el tema. En cuanto a las ciencias sociales, es un tema muy presente, pero no ha sido una asignatura central de la literatura boliviana. Puede que sea un tema muy delicado para tratar incluso como ficción”, afirma Soldán.

“Es un tema al que todavía no nos acercamos con soltura, porque está muy marcado por una petición nacional, digamos, urgente. No hay una gran novela en Bolivia sobre la Guerra del Pacífico. Quizás incluso para nosotros es un mito intocable. Y si de algo se beneficia la literatura es justamente de tocar esos mitos y de cuestionar las verdades profundas sobre el país”, sugiere el escritor.

Por: Paula Molina

Fuente: BBCMundo.com

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