“El trabajo no protege de la pobreza”

lunes, 20 febrero, 2017

En Suiza hay un millón de personas consideradas pobres o en riesgo de pobreza. ¿Quiénes son? ¿Y por qué se puede caer en la indigencia en uno de los países más ricos del mundo? Entrevista con Carlo Knöpfel, profesor en la Escuela Universitaria de Trabajo Social en Basilea.

Con un crecimiento del 1,5% en 2016, la economía suiza goza de buena salud. Sin embargo, las personas con bajos ingresos están cada vez más expuestas a riesgo de pobreza, advierte Caritas Suiza que dedica su conferencia anual sobre política social, el 27 de enero de 2017, al tema del derecho al trabajo.

swissinfo.ch: Suiza es uno de los países más ricos del mundo. Sin embargo, se estima que hay 530 000 pobres y más de 500 000 personas en riesgo de pobreza. ¿Una paradoja?

Carlo Knöpfel: La pobreza es un concepto relativo y no se puede comparar a los pobres en Suiza con los de Sudán del Sur. En Suiza, se considera que una persona o una familia es pobre cuando no alcanza un determinado nivel de ingresos. Pero ser pobre no significa solamente tener poco dinero. Muchas veces significa verse confrontado con otras problemáticas: dificultades para conservar un empleo o encontrar otro, condiciones de vivienda desfavorables o nocivas, problemas de salud y deudas.

swissinfo.ch: ¿Cuáles son los principales grupos en riesgo?

C.K.: Las personas con poca cualificación profesional, las que padecen problemas psíquicos y las familias monoparentales. Pero el mayor riesgo de pobreza lo corren los niños que viven en hogares pobres.

swissinfo.ch: ¿Qué nos puede llevar a caer en la pobreza?

C.K.: Hoy no basta con tener un empleo: el trabajo no protege de la pobreza. Una cuarta parte de las 530 000 personas en Suiza que viven en la pobreza desarrollan una actividad profesional. Pero con los ingresos que perciben no llegan a fin de mes. También pueden sufrirla como consecuencia de un divorcio, una dependencia o una enfermedad crónica.

swissinfo.ch: ¿Cómo luchar contra la pobreza en Suiza?

C.K.: Hay que invertir en la formación de las personas que se dedican a actividades poco cualificadas y aumentar el número de empleos que no requieren competencias específicas. Para ser competitiva, la economía tiene su propia lógica. Pero podemos enderezarla, no con imposiciones y prohibiciones, sino con incentivos. Por ejemplo, creando un sistema en el cual la empresa que desea obtener mandatos estatales debe ofertar un determinado número de empleos para personas menos cualificadas. Se hizo –y con éxito– para los puestos de aprendizaje. ¿Por qué no aplicarlo también a los empleos poco cualificados?

swissinfo.ch: ¿Qué es lo que más le preocupa de la tendencia actual?

C.K.: El amplio desmantelamiento del Estado social. No se recortan necesariamente los ingresos, pero se tiende a reducir las prestaciones. Y esto genera más riesgo de pobreza y más gente que recurre a la asistencia social. Es un círculo vicioso que produce pobreza.

Por: Luigi Jorio

Fuente: Swissinfo.ch

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