Temas ineludibles en la discusión para modernizar el Estado

Lunes, 24 noviembre, 2008

A propósito del informe 670 de Adela Cerón, insisto: el motor de la modernización del Estado debe ser estudiado a fondo por equipos políticos multidisciplinarios y por equipos ciudadanos. El país necesita el fruto luminoso de un diálogo social surgido con este propósito y que se convierta en semillero de responsabilidad y presencia social activa.

Previamente definimos como reingeniería la modernización, puesto que es un trabajo meticuloso de ingenio, que utilizando la cultura de las ciencias, la técnica, las artes y el intelecto, debe encajar el sistema como un todo que funcione y a prueba de los ataques de las elites políticas, de los ciudadanos, del mercado y de las acciones externas:

La Reforma al Estado, descentralización incluida, debe convertirla en fruto inclusivo de una incipiente y responsable democracia directa. Será una labor de largo aliento, aprobada por el Parlamento con un itinerario que no puede marginar a lo menos 5 variables.

• Ajustabilidad de lo que llamaremos Reforma Administrativa Descentralizadora, que incluirá las competencias administrativas, el tamaño de los gobiernos locales, los servicios a proporcionar y el marco legal que sustente el sistema.
• Sistemas y mecanismos de rendición de cuentas entre los cuales se encuentran el derecho a voz que proporcionan las elecciones sin sistema binominal, el intercambio de Información entre entidades públicas y privadas como producto de la introducción de un sistema institucionalizado de “diálogo social” y la confiabilidad en los siempre necesarios cambios impulsados por la comunidad.
• Sistema de auditoría de la responsabilidad, para evitar la ambigüedad en las respuestas directrices o simplemente funcionarias, como es el caso de las típicas respuestas burocráticas de que los auditables son otros. Ello incluye la efectiva fiscalización de las transferencias con valor económico o social. El seguimiento del comportamiento de los fondos públicos es esencial y seguirá siendo un hecho esencial de la transparencia.
• Relevante autonomía fiscal territorial de los gobiernos locales, que debe ser necesariamente relevante; pero por principio no debe existir libertad para los efectos de establecer tributos regionales o adquirir compromisos crediticios fuera de los márgenes expresamente autorizados por la ley.
• Aptitud del sistema de gobiernos locales para reingenierizarse, contando con los incentivos legales que permitan dinamizar su acción de modo tal que exista en cada gobierno local la implementación de un centro de información y análisis que genere instancias de participación y auditoría social, en diálogos sociales con todo tipo de actores, sin discriminar, sólo con criterios de mejorar el gobierno y fortalecer la democracia. La mencionada auditoría social es uno de sus objetivos centrales para evitar la corrupción, como también lograr planificación estratégica, gestión de recursos humanos y materiales, coordinaciones interinstitucionales, toma de decisiones y formulación de un plan de acción que integre esos objetivos y los de la comunidad.

En lo político será tarea esencial de los PP iniciar acciones para consagrar derechos e ideales de justicia que provoquen en las distintas corrientes de pensamiento la confluencia de intereses favorables para una verdadera democracia, como impedir que no se conviertan sólo en meros críticos del egocentrismo que plantea el neoliberalismo, en circunstancias que es más justo luchar contra los atropellos que sufren los afectados por la miseria y la pobreza.

Ese positivismo debe reinar tanto en los PP como en políticos tradicionales y militantes adjuntos a sus cúpulas, pues el hecho de enfrentar la descentralización les produce el temor de perder el poder. El poder es una cuestión por la cual se sienten felizmente interpretados y su pérdida es un vacío existencial. En política el asunto del poder es válido y legítimo, no así su uso despótico o inmoral.

Esos militantes, al menos respecto a la descentralización están equivocados. Ella traerá una visión distinta de poder y serán mejor interpretados al luchar por cuestiones que sentirán como propias, y no por el simple descueramiento de terceros o del gobierno central.

Hoy por hoy, la descentralización es una demanda ciudadana que exige considerar el Estado en sus partes y transferir poder de esas partes a los ciudadanos de las localidades territoriales. No significa que desaparezca el gran Estado como lo conocemos, ni que haya menos Estado. Por supuesto que el Estado central (coordinador) que se establezca, debe incluir las competencias que los respectivos territorios no están en condiciones de utilizar con efecto “país” o con sentido unitario. Así habrá más y mejor Estado.

Siempre deberá existir una autoridad central coordinada con el poder de lo ejecutivo, la eficacia legislativa, la autoridad de lo judicial y con apoyo del poder moral ciudadano.

Siguiendo a Maturana, nuestro laico filósofo humanista, cada parte del Estado ciudadano debe comprender y amar a la otra como su legítima otra y todas, al entero. Es la misma tesis del humanista cristiano, ama al prójimo como a ti mismo. Tanto en teoría como práctica, el Estado podría desaparecer; pero eso es historia pasada. En lo contemporáneo es impracticable y antidemocrático. Y hoy no genera discusión, salvo el tamaño. Nadie quiere el anarquismo.

La descentralización estatal tiene como efecto que el Estado adquiere la convicción y conciencia democrática social que le imprimen los ciudadanos. Es la perfecta conjunción de Estado, Sociedad y Nación, que deben unirse a un mercado con un rostro mas humano.

Esta reforma podría ser la acción política más importante del Siglo XXI y la más gigantesca reforma social. Una verdadera revolución democrática, sin derramar una gota de sangre, impulsada por un país que se mueve hoy consistentemente en el reformismo; pero cuyo tronco no olvida las raíces revolucionarias que desde la Colonia encabezaron a Chile en el concierto de naciones libres. Sería una nueva revolución de las rosas.

Serviría para desprenderse de los últimos vestigios de cualquier servilismo a cualquier imperio y también del servilismo a la opresión del mercantilismo extremo.

Aceptaremos un mercado que funcione en una economía social y al ritmo que le imponga la democracia real. Eso no significa ser anti mercado. Lo justo será justo, siempre.

Alejandro García

2 Comentarios:

  1. Hugo Garcia G. dice:

    El articulo como expresión de algunos temas a discutir, sin embargo, cabría centrar la discusión y establecer una agenda de trabajo que incluya a todos los actores políticos, económicos y sociales representativos que sean capaces de generar un cambio radical en la cultura política del País, generar un “nuevo pacto social” con raigambre en una profunda reforma constitucional. Porque, hace rato que estamos diciendo, todos, que “halgo hay que hacer” para detener la marcha desbocada de este sistema de capitalismo mercantilista deshumanizante e injusto. Un concepto de Democracia verdadero sería el que habría que instalar en toda la sociedad y en eso no se ha trabajdo. Me hace sentido, establecer como objetivos educativos transversales en nuestro sistema educativo, como y en los contenidos mínimos. Ello desde los primeros años de la educacióin de todo niño. Ahora el desafío es ¿como instalar dicho concepto en el aparato del Estado, mas allá del funcionario medio que ejerce su labor con abnegación y imbuido de la verdadera tradición de servicio público?.
    Bueno, por lo anterior y otros motivos que escapan a este breve comentario, es que considero el articulo en sus párrafos finales un tanto retórico y ambiguo en el análisis, esos de ” .La descentralización estatal tiene como efecto que el Estado adquiere la convicción y conciencia democrática social que le imprimen los ciudadanos”. o “Es la perfecta conjunción de Estado, Sociedad y Nación, que deben unirse a un mercado con un rostro mas humano”.
    Es claro que la unica lógica del mercado es la maximización de las utilidades, la competencia es algo que nunca generó beneficios al consumidor.
    En fin, salvo el despliegue de ideas del comienzo del articulo, su cierre me parece ambiguo. Un reforma al Estado es mucho más que lo que se plantea,
    Atentos saludos
    Hugo M Garcia G.

  2. Hugo Garcia G. dice:

    Fe de erratas de mi comentario. Dice “halgo”; debe decir “algo”.Dice “trabjado” debe decir trabajado”; dice “y imbuido, ” debe decir : e imbuido.
    Le ofrezco mis disculpa Señor Director por este lamentable descuido.
    Hugo M. Garcia G,

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