Causas del comportamiento del 50% ciudadano reacio a entender los PP

Domingo, 24 agosto, 2008

Siempre es necesario insistir en los juicios valóricos que inciden en las interpretaciones políticas de hechos que alteran la democracia. En esa línea, en AP (11/07) se intentó explicar racionalmente al 50% reacio a entender las agendas de los PP en Chile:

1. Democracia procedimental versus Régimen Democrático.

En acuerdo con Castoriadis, casi siempre los medios fomentan la discusión política intentando convencer que la democracia es un mero juego de “procedimientos”, que reduce el problema al análisis de cuestiones metódicas formales; en razón que esos medios controlados ideológicamente, reemplazan el problema de fondo, cual es una “democracia participativa con contenidos” a la que aspiran tener los ciudadanos responsables. Lo que está en juego es el “régimen democrático como régimen político” y no las banalidades que esconden el razonamiento puro frente a la mera observancia; reduccionismo que oculta la relación causa-efecto. Los medios de comunicación exageran los efectos; pero no desean solucionar las causas reales, en razón de objetivos táctico-comerciales.

2. Crisis Existencial Ciudadana versus Eficacia Democrática.

En razón de lo anterior, muchos en el mundo se sienten desilusionados por esa simplicidad que encamina la política a una crisis existencial. Los PP no ayudan a la “eficacia democrática”. Paideia para Atenas. Colaboran indirectamente en deshumanizar una institucionalidad cuyo fundamento último es la representación. Los seres socializados no viven de caricaturas sociales, sino de influencias legítimas y mundos paralelos, “reales o imaginarios”, que pueden palpar y gozar, rememorando el placer del “poder implícito en la institucionalidad”. Eso se llama “lo político”, que es la forma verdadera de acceder o gestionar los intereses que mueve la democracia, que por definición, es “la política”

3. Rendiciones de Cuentas Transparentes versus Precaria Institucionalidad.

El tema que enerva al 50% ciudadano es la escasa capacidad legal de exigir “Rendición de Cuentas”, equivalente a transparencia democrática de nuestra institucionalidad. Políticos e instituciones son reacios a difundir sus propios actos y sus propias afirmaciones. Curioso ejemplo dio la Comisión Parlamentaria del Transantiago. El ex Presidente Lagos se vio “obligado a rendir cuenta por escrito”, sin presencia, a causa de jaurías rabiosas con previas expresiones de odio. Lo mismo sucedió con la Presidenta. Ella y su vocero dijeron que el gobierno no tiene problemas en aclarar todo. Pero la rigidez legal de la comisión no admite constitucionalmente la Rendición de Cuenta Presidencial sobre hechos específicos. Y además, no olvidemos que muchos eluden incluir hechos relevantes en sus cuentas.

4. Desigualdad de Derechos versus Derechos Autoimpuestos por las Elites.

Los ciudadanos advierten que no hay igualdad en la validez de sus derechos, en concordancia con los mismos que se imponen o autoimponen las autoridades o colectivos (vgr. PP) Así visto, los ciudadanos exclaman que no buscan la perfección. Desean que exista libertad y justicia, a lo menos en la medida de lo posible, utilizando la conocida muletilla. En pocas palabras, el ciudadano se identifica con lo autónomo, lo que lo acerca a la libertad que busca y anhela, como mecanismo de interpretación de sus aspiraciones.

5. Autonomía Ciudadana versus Rupturas Impuestas por el Neoliberalismo Económico o el Voluntarismo Reaccionario, de Derechas o de Izquierdas.

Cuando la autonomía es desarrollada por voluntaristas ideológicos o liberales esclavizados en sus conceptos, sea por la propia ideología o por el irrestricto derecho a la libertad económica, se produce una ruptura política. En el mundo y en Chile, los liberales de pensamiento no fanatizados por el mercado, colisionan con los liberales conservadores que buscan mercantilizar todo, sea lo privado, sea la conjunción de lo privado con lo público o lo público. Estas esferas de acción (En Grecia: i) oikos, ii) ágora o iii) ekkesia) están permanentemente influidas por el gobierno, el Estado, los políticos, los empresarios y las grandes empresas. Por esa razón, a esos ciudadanos personas, sólo les resta el “poder de la ley”. Así analizado, la simple convicción choca con murallones infranqueables.

6. Débil Poder Legislativo versus Democracia Sustantiva.

Las leyes aprobadas, que en muchos casos siendo “gatos” no comen ratones, parecen pretender conservar lo existente, “más de lo mismo”, nunca se atreven con cambios sustantivos. Por tanto, se producirá un choque institucional con los propios órganos de la democracia sustantiva, pues esas legislaciones no se compatibilizan 100% con los métodos que los usuarios admiten como verazmente democráticos para llegar al centro del problema.

7. Defensa “Actoral” ciudadana versus Incoherencia “Actoral” de la Autoridad. En suma, hipocresías mutuas.

Post ruptura y en un espacio minúsculo, surge patrimonialmente una “actoral e hipócrita” defensa, que se justifica con la fuerza que el espíritu establece como cierta. El conflicto está vivo. La construcción procedimental que le entregó la sociedad no se compadece con la incoherencia que le ofrece la autoridad, sea el gobierno central, parlamento, judicatura, municipios, servicios públicos o empresas privadas. Cada día aumenta ese 50%.

8. Estado de Derecho versus Estado de la Ley.

Esa defensa actoral se justifica, pues el “Estado de Derecho” no se acomoda al “Estado de la Ley”. Curioso. Hemos dicho que lo procedimental, siendo importante no es lo principal. Sin embargo, las formalidades de las instrucciones colectivas institucionales convierten esta situación en la base de la ofensiva ciudadana. Los periodistas y los analistas avivan el fuego, en muchos casos con incoherencias, ya que no preguntan al ciudadano si la ley es justa, sino que debe aceptarse lo que existe. Es fáctico que esa masa se pregunte, ¿Cuál es la razón de la existencia de esa ley? y ¿quiénes la aprobaron? Esa crítica de seres que no están representados dice: No hay gobierno, parlamento, justicia, autoridades o PP.

9. Representatividad Participativa Legítima versus Centralismo Anárquico.

El 50% no cesa de crecer. Disminuirá con un verdadero régimen democrático y con nueva Constitución que represente, entusiasme y se preocupe de una efectiva participación directa. Que garantice los métodos para producir leyes democráticas, que acepten su espíritu sustantivo. Sólo así el ciudadano sentirá la igualdad política próxima a su realidad soñada.

10. Bien Común como ética correcta versus la Interpretación Individualista.

Por último, bien común es vital para convivir en sociedad. Está enraizado con responsabilidad, derechos y libertades. Se contrapone al individualismo mercantil, que es el artífice y la causa de la existencia de ciudadanos egoístas. Desigualdad y acendrada discriminación. Por lo mismo, los ciudadanos así confundidos, tratan de conformar el poder y toman su parte. Si los medios siguen amparando los procedimientos del individualismo egoísta, será difícil su interpretación por la Nación, el Estado y los PP.

Alejandro García

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